FML en la práctica

La fermentación alcohólica (FA) ha sido ampliamente estudiada y hoy se comprende bien. En cambio, la fermentación maloláctica (FML) sigue siendo subestimada y mal comprendida, especialmente en cuanto a su impacto en el aroma del vino, la estabilidad microbiana y la calidad a largo plazo.
Algunos enólogos siguen confiando en una FML espontánea, pero este enfoque puede presentar riesgos graves y provocar retrasos o desviaciones indeseadas.

Hoy en día, el uso de cultivos seleccionados ofrece mucho más control, seguridad y consistencia.

¿Qué es la fermentación maloláctica?

La fermentación maloláctica (FML), también llamada “malo”, es la conversión del ácido málico en ácido láctico mediante bacterias lácticas (BAL), especialmente Oenococcus oeni. Esto da lugar a una menor acidez, una mejor estabilidad microbiana y un cambio en el perfil aromático y estructural del vino.

Pueden intervenir varias especies de BAL, pero Oenococcus oeni es la única reconocida para la inoculación controlada. Las cepas varían ampliamente en su tolerancia al pH, alcohol, SO₂, temperatura y necesidades nutricionales.

¿Por qué utilizar un cultivo iniciador comercial?

Aunque la FML puede producirse de forma espontánea, suele ser lenta, impredecible y con riesgos microbiológicos.
El uso de cepas bacterianas seleccionadas ofrece ventajas clave:

  • Control del tiempo y de las condiciones
  • Finalización más rápida de la FML
  • Menor riesgo de sabores indeseados y aminas biógenas
  • Impacto específico en el perfil del vino
  • Compatibilidad con cepas de levadura seleccionadas
  • Mejor gestión del riesgo de Brettanomyces

¿Cómo elegir su estrategia de FML?

Existen dos enfoques principales:

Coinoculación

Las bacterias se añaden al mismo tiempo que la levadura o unos días después. Esto acorta el proceso de vinificación y favorece perfiles frescos y expresivos.

Inoculación secuencial

Las bacterias se añaden después de la fermentación alcohólica, lo que hace que este método sea ideal para vinos con una estructura específica, potencial de envejecimiento o limitaciones técnicas.

El inicio de la FML depende de la concentración inicial de bacterias; se requiere al menos 1 × 10UFC/mL. Asimismo, el crecimiento y la supervivencia de las bacterias dependen de varios otros factores.

  • pH
  • concentración de alcohol
  • concentración total de SO₂
  • nutrientes disponibles
  • temperatura
  • cepa de levadura utilizada para la fermentación alcohólica
  • oxygen
  • CO2
  • ácidos orgánicos
  • compuestos fenólicos
  • presencia de otras bacterias competidoras

Enfoque en Maxaferm® ML Force

Maxaferm ML Force es un nutriente de nueva generación para Oenococcus oeni, desarrollado específicamente para favorecer la FML secuencial.
Su composición única, rica en péptidos, vitaminas y minerales, mejora la supervivencia bacteriana y reduce el tiempo de fermentación, incluso en condiciones difíciles (pH bajo, alto contenido alcohólico, mostos con pocos nutrientes).

  • Añadir justo antes de la inoculación bacteriana
  • Especialmente recomendado con las cepas Solo o Maloferm
  • Aumenta la fiabilidad en vinos difíciles

¿Cómo realizar la siembra con bacterias de cultivo?

Todos los productos bacterianos de Oenobrands están diseñados para una adición directa. Simplemente rehidrate las bacterias liofilizadas en agua limpia y sin cloro (20 veces su peso) durante 15 minutos. Luego, añádalas al depósito y homogeneícelas mediante un suave remontado.

¿Cómo gestionar eficazmente la fermentación maloláctica?

Tenga en cuenta estos parámetros esenciales:

  1. Temperatura: la FML progresa normalmente bien entre 18 °C y 22 °C (64 °F a 72 °F). Temperaturas fuera de este rango pueden ralentizar o incluso inhibir la fermentación.
  2. Niveles de pH: el pH óptimo para la FML suele estar entre 3,3 y 3,5. Un pH más bajo puede inhibir las bacterias lácticas (BAL) responsables de la FML, dificultando el proceso de fermentación.
  3. Niveles de SO₂: los niveles de dióxido de azufre (SO₂) deben controlarse cuidadosamente para no inhibir las BAL. Normalmente, la concentración total de SO₂ debe mantenerse por debajo de <50 mg/L antes de iniciar la FML para evitar efectos negativos sobre las bacterias.
  1. Concentración de alcohol: los niveles altos de alcohol también pueden inhibir las BAL. Los vinos con un contenido alcohólico superior al 14 % pueden presentar dificultades para la FML, requiriendo cepas de BAL más resistentes o estrategias de aclimatación específicas.
  2. Disponibilidad de nutrientes: las BAL, al igual que las levaduras, necesitan nutrientes para desarrollarse. Sin embargo, sus necesidades son diferentes. Utilice nutrientes específicos como Maxaferm ML Force para una fermentación segura y completa.

Descubra la gama de bacterias ANCHOR

Logotipo de Anchor Oenology

Descubra la gama de bacterias ANCHOR

bacterias MALOFERM para vino – fermentación maloláctica

¿Y usted?

Con un equipo altamente cualificado de expertos en numerosos campos, Oenobrands se esfuerza por ofrecer a los enólogos soluciones innovadoras y científicamente sólidas, además de destacar las sinergias positivas entre sus productos.

Busque su solución o producto.

Cuéntenos sobre sus dificultades, y le responderemos.

© 2026 - Oenobrands - Advanced winemaking solutions - Legal notice & Privacy policy